Contexto

Según fuentes de elaboración propia basada en SIES 2012, se observó lo siguiente:

  • El número total de académicos del sistema de educación superior chileno es de 91.666, liderando con 62.943 las Universidades, seguido por los Institutos Profesionales con 18.733 y los Centros de Formación Técnica con 10.346.
  • Respecto a la distribución porcentual de académicos por tipo de Universidades, encontramos que el 59% de ellos pertenecen a Universidades Privadas sin aporte, luego las Estatales con el 23% y en tercer lugar las privadas con aporte con un 18%.
  • Por último, el promedio de horas contradas de los académicos es de 17, donde las Privadas con aporte tienen contratos promedios por 25 horas y las Estatales de 24 semanales.
  • Lideran los académicos hombres por sobre las mujeres, con un 61,25% y 38,75, respectivamente.

Propuestas CUP

  • La carrera académica y funcionaria requiere una plataforma estable de recursos que permita su viabilidad, desarrollo y permanencia. Todo ello, ligada a una estructura arancelaria que la considere dentro de una planificación estratégica de largo plazo.
  • La carrera académica y la carrera funcionaria son dos instancias de regulación diferentes, que -sin lugar a dudas- ambas contribuyen a ordenar el ingreso, permanencia y egreso de las personas que se desempeñan en las IES. En este contexto, sus regulaciones deben ser distintas, dependiendo del tipo de institución y por las normas legales que la rigen (Estatuto Administrativo, Código del Trabajo, etc.).
  • Respecto de la discriminación “positiva”, se estima que no es recomendable ni plausible. Las IES deben seleccionar y promocionar a las personas sobre la base del mérito, obtenido por sus conocimientos y experticia en su área disciplinar. No es adecuada la selección por otro tipo de condiciones o consideraciones especiales. En la academia deben estar los mejores, sin determinación de “cuotas” ni de discriminación alguna.
  • Los sistemas de selección, tanto de personal académico como de personal administrativo, deben estar basados en la búsqueda de la calidad de los postulantes, para así tener personal cualificadas que pueda tener una permanencia en la IES. Con personal calificado se logra la calidad de los procesos y se pueden lograr los objetivos institucionales.
  • Cada IES debe tener políticas de remuneraciones claras, consistente con la responsabilidad del cargo, objetivas y conocidas por todos. Las remuneraciones pueden determinarse tomando en cuenta el benchmarking de instituciones afines y adecuarla a la realidad de cada IES.
  • Se debiera producir un equilibrio entre académicos de planta y a honorarios, con númerus clausus, cautelando el cumplimiento de su proyecto y/o modelo educativo.

Una planta no debiera generar inmovilidad, por el contrario, las plantas deben considerar criterios y estándares de cumplimiento durante un período determinado, siendo verificadas mediante evaluaciones continuas. El reglamento debe prever esta situación, tanto para promover como para cambiar de categoría o jerarquización y en caso extremo perder su jerarquización.