Cerca de 266 mil de los alumnos más pobres, que reciben becas y créditos, quedarían sin gratuidad

Según el Mineduc, 531 mil alumnos de pregrado que tienen ayuda del Estado son de los tres primeros quintiles.

Según lo que anunció la Presidenta Michelle Bachelet en el discurso del 21 de mayo, en 2016 comenzará la gratuidad para los estudiantes pertenecientes a los tres primeros quintiles, que estén matriculados en las universidades pertenecientes al Consejo de Rectores (estatales y G9) y de algunos centros de formación técnica e institutos profesionales acreditados y sin fines de lucro. Esto implica, según dijo la Mandataria, llegar a 265 mil alumnos de educación superior.

Según la memoria de financiamiento estudiantil 2014 del Ministerio de Educación (Mineduc), a la que tuvo acceso La Tercera mediante Transparencia, el año pasado 642.123 jóvenes de Ues., CFT e IP recibieron becas y créditos del Estado, y de ellos el 82,8% pertenece a los tres primeros quintiles (531.678 alumnos de pregrado).

Al tomar el número de beneficiados para el inicio de la gratuidad en la educación superior, se desprende que 266.678 alumnos del 60% más vulnerable quedarían fuera de esta medida.

El jefe de Educación Superior del Mineduc, Francisco Martínez, enfatizó que “este es un primer paso hacia la gratuidad, que cubre a un importante porcentaje de estudiantes de los tres primeros quintiles, y que año a año sumará a más planteles alcanzando el 2018 a todas las casas de estudio de educación superior que cumplan con los requisitos”.

Sobre la cobertura, explicó, “queremos darle tranquilidad a los estudiantes que no pertenecen a las instituciones elegibles y que son parte de este grupo, ya que todos los jóvenes que hoy día se encuentran con beneficios del Estado, ya sea becas, créditos, o ambos, no perderán estas ayudas, las que desde este año crecieron en cobertura alcanzando a estudiantes de hasta el séptimo decil”.

Martínez indicó que uno de los compromisos del gobierno “es cambiar el actual sistema de financiamiento de la educación superior, en que el Estado sea encargado de proveer el derecho a la educación de los estudiantes, disminuyendo el gasto privado”.

Así, una vez que esté en régimen, “la gratuidad en la educación superior buscará que los alumnos que ingresen a las instituciones que se sumen a ella, no tengan que preocuparse del financiamiento de su carrera, garantizando que todos los jóvenes, sin distinción, cuenten con las mismas oportunidades para acceder a una educación de calidad”.

Privados versus Cruch

También se desprende del documento del Mineduc que en las universidades del Cruch la cantidad de beneficiados por las ayudas estatales -que pertenecen a los tres primeros quintiles- llegó a 160.496 durante 2014. Mientras que en las universidades privadas, CFT e IP hubo 370.057 alumnos de los grupos más pobres que recibieron becas y créditos.

Esto muestra que en las instituciones que quedarán fuera del inicio de la gratuidad hay más alumnos pobres con beneficios del Estado que en las universidades del Cruch.

Jaime Vatter, rector de la Universidad Santo Tomás y presidente de la Corporación de Universidades Privadas (CUP)afirmó que “estas cifras muestran lo que hemos argumentado desde el comienzo del debate, en el sentido de que los alumnos más vulnerables están en los IP, en los CFT y en el conjunto de las universidades privadas, y que esta es, definitivamente, una politica equivocada y discriminatoria”.

A juicio del investigador “hace falta que la ministra (Adriana Delpiano) aclare a la brevedad posible dos cosas: el número exacto de jóvenes beneficiados y, más importante, el costo por alumno para cada carrera y universidad que el Estado cubrirá”.

Brecha

Otro de los datos que entrega la memoria de ayudas estatales, es que la cobertura de los beneficios, respecto del arancel promedio de pregrado, fue de 77,3%. Esto se traduce en US$ 3.797 millones (MM$ 2.426.554), las becas y créditos financian US$ 2.924 millones (MM$ 1.868.446) por lo tanto el copago de todo el sistema llega a US$ 873 mil (MM$ 558.107).

Sobre esto, Martínez dijo que “es positivo que exista la menor brecha posible entre la cobertura de los beneficios que se les entregan a los estudiantes y el arancel real, ya que permite un menor gasto privado”.

El jefe de la Divesup explicó que “con el nuevo sistema de financiamiento, para el 2018 los estudiantes de hasta el séptimo decil que ingresen a una institución que esté adscrita a la gratuidad, no tendrán que endeudarse para continuar con estudios superiores”.

En tanto, el director ejecutivo de Acción Educar, Raúl Figueroa, dijo que “el sistema de becas y créditos ha permitido que los jóvenes puedan escoger en la diversidad del sistema y este mecanismo debería ser perfeccionado. El inicio de la gratuidad profundiza la discriminación que se ha venido arrastrando”.

Fuente: La Tercera