Corporación de Universidades Privadas marcó presencia en debate sobre Educación Superior

En la nueva jornada del seminario “Educación Superior en Chile en el siglo XXI” que organizó el presidente de la comisión de Educación del Senado, Juan Pablo Letelier, el presidente de la Corporación de Universidades Privadas, Daniel Farcas, planteó estimular la sana competencia entre las universidades, de forma de mejorar la calidad la educación en nuestro país y de sus instituciones.

A su vez, pidió prestar mayor atención a los distintos segmentos sociales que demandan estudios terciarios y terminar con la discriminación en el financiamiento que viven los alumnos que ingresan a las universidades privadas respecto de las tradicionales.

El evento estuvo encabezado por los senadores Mariano Ruiz-Esquide, Ricardo Núñez y Carlos Cantero, quienes iniciaron el debate, dando lugar a la exposición de sus invitados, el presidente de la Corporación de Universidades Privadas (CUP), Daniel Farcas, y los rectores Rolando Kelley (Universidad Andrés Bello), Fernando Montes (Universidad Alberto Hurtado) y , Carlos Pereira (Universidad Iberoamericana de Ciencias y Tecnología).

“Este seminario es fundamental porque permite tener un espacio de discusión acerca de las políticas públicas de la educación superior, particularmente de las universidades, en relación a formación de capital humano, investigación extensión y financiamiento”, puntualizó Daniel Farcas.

La intervención del senador Mariano Ruiz-Esquide se focalizó en detallar las características que debieran conformar toda universidad para cumplir y proyectar su misión frente a la sociedad. Entre estos puntos se encuentra la docencia, la investigación, la expansión o desarrollo social, y la calidad. Este último factor, señaló, se encuentra determinado por los recursos, la investigación humanística y “una estrecha relación con cierta concepción ética que debieran tener las universidades hacia las personas”.

El panorama de las Universidades Privadas


Rolando Kelley, autoridad de la UNAB, profundizó sobre la dimensión de la educación superior privada a nivel global, sosteniendo que estas instituciones “concentran el 30% de matrículas de educación superior en el mundo”, obteniendo su mayor crecimiento en los últimos años especialmente en los países en desarrollo.

Según un actual compendio estadístico del Ministerio de Educación, durante 2009, el número total de alumnos matriculados en universidades privadas, en relación a la misma cifra de estudiantes de las Universidades del Consejo de Rectores fue superior, correspondiendo al 51%, es decir, a la cantidad de 269.633 alumnos del total de inscritos en estas instituciones.

Ante este escenario, el rector de la Universidad Alberto Hurtado, Fernando Montes, planteó la interrogante sobre “cómo explicar que más del 50% de las universidades privadas y más del 50% de los alumnos de estas casas de estudios no formen parte del Consejo de Rectores, institución reconocida por el gobierno”. Asimismo, denunció que estos alumnos provenientes en su mayoría de una escolaridad subvencionada, no cuenten con los mismos créditos que benefician a las universidades del CRUCH.” Eso no puede ser aceptado en un país democrático porque es discriminación pura y simple y anticonstitucional”.

Desde una óptica historicista, Kelley explicó que “el Estado moderno es una invención posterior a la creación de las universidades. La educación marca el comienzo del interés del Estado por hacer suya a las casas de estudio lo que en un proceso de tres siglo logra a través del financiamiento”.

Con todo, el rector de la Universidad Iberoamericana de Ciencias y Tecnología, Carlos Pereira, concluyó que el modelo de educación universitaria “ha quedado obsoleto al contar con una conceptualización que está encaminada y fundamentalmente aceptada en épocas donde el acceso a la universidad era determinadamente restrictivo”. En el caso de las instituciones privadas, añadió, fueron la única perspectiva que se abrió para el proyecto de vida de una gran población universitaria, que de otro modo no habría tenido acceso a la educación superior.

Daniel Farcas, presidente de la CUP, formuló que “el desafío estratégico de la educación es el desarrollo económico y social del país, junto a la mantención de la posición competitiva a nivel global y el mejoramiento de la calidad de vida de los ciudadanos por la necesidad de crear capital humano avanzado y que sea muy alto desde el punto de vista del retorno privado y social”. Además, consideró como un punto central combatir la deserción y repensar la duración excesiva de ciertos programas académicos, al ser “una problemática que afecta a los quintiles más bajos de la población universitaria”.