CUP ENFATIZA SUS OBSERVACIONES GENERALES AL PROYECTO DE REFORMA

En un último Directorio, la Corporación decidió insistir en las interrogantes que dejan los grandes temas, en espera de conocer el articulado del proyecto gubernamental sobre la educación superior.

¿En qué pie se encontraría el sistema de educación superior si las universidades privadas no hubieran participado en su crecimiento y desarrollo? ¿Qué pasaría si las universidades privadas se vieran obligadas a desaparecer? ¿Cuál sería la suerte que correrían sus estudiantes? Esas son interrogantes que, a juicio de la CUP, debieran plantearse autoridades y legisladores en momentos en que el Congreso está próximo a debatir una reforma llamada a regular la educación terciaria en los próximos 30 años.

En espera de conocer el articulado del proyecto gubernamental, el Directorio de la Corporación de Universidades Privadas, CUP, decidió seguir insistiendo en los temas de carácter general que debe considerar cualquier iniciativa que busque modificar y mejorar el actual sistema universitario de provisión mixta. Una vez que el proyecto llegue al Congreso, la CUP se pronunciará sobre los aspectos específicos.

La primera preocupación de la Corporación es la falta de apoyo en la realidad que evidencia el diagnóstico con que se ha elaborado la reforma. Todo parece indicar que no se ha considerado debidamente el aporte que han hecho las universidades privadas no tradicionales en las últimas décadas ni la gravitación que hoy tienen dentro del sistema. Las instituciones privadas educan a la mitad de los universitarios del país y titulan al 51 por ciento de los profesionales que anualmente se incorporan a la vida laboral.

La Corporación también desea crear conciencia sobre la necesidad de que la reforma tenga una mirada de futuro y no se preocupe solo de establecer arreglos institucionales que beneficien a sectores determinados de universidades. De la iniciativa se espera un plan maestro para las próximas décadas, que guarde relación con lo que se discute hoy en los países más desarrollados.

Otra preocupación de la CUP está referida al temor de que el debate legislativo que se aproxima se centre en el falso dilema entre lo privado y lo estatal y, en consecuencia, se desvíe de lo que debiera su esencia: las oportunidades que el sistema ofrece al estudiantado chileno, particularmente en materia de movilidad social. Esta inquietud de la Corporación nace del hecho de que en las universidades privadas estudia la mayor parte de los jóvenes carenciados del país.

En el tema del aseguramiento de la calidad la CUP ha asumido, desde hace tiempo, un compromiso firme con el establecimiento de un sistema de acreditación obligatoria, que incluya compromisos claros de avanzar hacia la obtención de ese sello por parte de las universidades que aún no lo tienen. En este aspecto, la Corporación considera que las instituciones asociadas que se encuentre en esa situación deben manifestar su intención de acreditarse, explicitando los plazos en que proyectan hacerlo.

En relación al financiamiento del sistema, la CUP considera indispensable que, dadas las condiciones económicas del país, se mantengan todas las vías de apoyo a los estudiantes necesitados, que van desde la gratuidad a los créditos con aval del Estado. Dadas las limitaciones presupuestarias, se estima necesario mantener el financiamiento público- privado que hoy sustenta al conjunto de universidades. En cuanto al CAE específicamente, la Corporación estima conveniente, para aliviar la carga de los futuros egresados, igualar el CAE al Crédito Solidario del que se benefician los estudiantes de las instituciones que pertenecen al CRUCH.