CUP presente en debate sobre Educación Superior organizado por el Senado

Comenzar a trabajar en profundidad sobre la calidad de la educación superior de Chile, donde los principales actores tengan la oportunidad de aportar con sus visiones y propuestas, fue el principal objetivo del seminario “Educación superior en el siglo XXI”, organizado por la Comisión de Educación del Senado.

El seminario estuvo encabezado por la ministra de Educación, Mónica Jiménez, rectores de universidades públicas y privadas y los senadores de la Comisión de Educación, que preside Juan Pablo Letelier, quienes coincidieron en que esta área es un tema pendiente en nuestra sociedad.

En su intervención, el senador Juan Pablo Letelier, señaló que “queremos recoger las opiniones de los diferentes actores y a partir de las diferentes opiniones que tengan, profundizar en algunos puntos más específicos como es la educación superior pública, el rol de las universidades privadas, el rol de la educación técnica y por último cual es la opinión de los usuarios de la misma y cómo se controla la calidad”.

En este importante seminario también estuvo como orador, Daniel Farcas, presidente de la Corporación de Universidades Privadas (CUP), entidad que reúne a un total de 14 instituciones universitarias que tienen intereses comunes en el campo de la educación superior. Asimismo, la CUP busca representar el sentir de las universidades privadas en las diferentes instancias de análisis y discusión sobre la situación de la educación que ofrece la sociedad, con la finalidad de promover el desarrollo y fortalecimiento de estas instituciones como del sistema de educación superior en su conjunto.

En su intervención, Daniel Farcas entregó una mirada comparativa de la evolución que ha mostrado la educación privada en nuestro país. “Si observamos el crecimiento del número de alumnos matriculados en instituciones de educación superior en la década de los ochenta, específicamente en los registros que provee el Ministerio de Educación, para el año 1983 casi la totalidad de alumnos se encontraba en universidades del Consejo de Rectores (98%) en detrimento de las nacientes Universidades Privadas. En 1990 esta cifra decrecía, teniendo un 85% de alumnos matriculados en universidades del Consejo de Rectores, en tanto aumentaba a un 15% en Universidades Privadas. Continuando con esta tendencia hacia el 2000, un 67% del total de alumnos se encontraba registrado bajo alguna universidad del Consejo de Rectores, en tanto para las universidades privadas los alumnos aumentaban hasta alcanzar un 33%. En la actualidad, de acuerdo al Consejo Superior de Educación (2009) un 49% de los estudiantes se encuentran matriculados en instituciones del Consejo de Rectores en tanto la mayoría, un 51% se encuentra ahora en alguna Universidad Privada”, señaló.

Continuando con su discurso fue enfático al señalar que “la educación superior ha sido impactada por la necesidad social de nuevas alternativas, que provean posibilidades de estudio a una creciente cantidad de alumnos, que exigen acceso, cobertura y flexibilidad al sistema, para poder constituirse como los futuros profesionales que el mercado del trabajo requiere”.

En cuanto a las posibilidades que tienen los alumnos de instituciones privadas para acceder a métodos de financiamiento, Farcas se cuestionó “cuáles son las formas de financiamiento con la que cuentan los alumnos de universidades privadas para costear tal cantidad de años de estudios, y cómo se relaciona esto con las evidentes tasas de deserción. Si tenemos becas o créditos como el del Fondo Solidario de Crédito Universitario, exclusivos para alumnos matriculados en instituciones pertenecientes al Consejo de Rectores, y por tanto excluyentes de aquellos alumnos matriculados en universidades privadas, parece pertinente cuestionarse ¿dónde está puesto el sentido de dicha ayuda: la institución o el alumno?”.

Al finalizar, el presidente de la CUP resaltó, una vez más, la importancia de contar con un sistema de educación que no excluya a las entidades privadas. “Si entendemos como un desafío estratégico el desarrollo del capital humano avanzado, y reconocemos su aporte en términos no sólo de retorno privado y sino también social, el sistema de educación superior debiera aspirar a proveer oportunidades pluralistas, donde cada vez más alumnos puedan acceder a la formación terciaria, poniendo el mismo énfasis en que logren concluirla. Si la educación es una vía para logar mayores niveles de equidad, habría que evaluar también cuáles son los mecanismos más inclusivos para conseguir el desarrollo de todos los segmentos de la población. En consecuencia el foco creemos que deben estar puesto primero los estudiantes y no las instituciones de educación superior a la cual pertenecen”, precisó.