Diversificación de la docencia universitaria en el Chile del conocimiento: desafíos y oportunidades

Por: Mg. Aldo Ocampo González
Investigador UISEK

Es de común acuerdo, que la vanguardista y progresista situacionalidad del sistema de educación terciaria, en Chile y el mundo, reclama, con especial énfasis, sobre la necesidad constatada, ya sea por la vía fenomenológica como empírica, de mejorar, retroalimentar y potenciar con acción estratégica calidad y equidad, bajo una sólida perspectiva cultural y estructural, los procesos de aprendizaje y enseñanza que se producen en el mismo, a fin, de articular, un pensamiento útil para la acción y para la reflexión, que coloque en el centro del debate mismo, la necesidad y la urgencia, de avanzar progresivamente en torno al conocimiento más específico de los procesos de enseñanza y aprendizaje suscitados en la interactividad áulica a nivel universitario, así como, la conveniencia de promover la experimentación de los cambios en las expectativas y procedimientos de enseñar y aprender de los profesores y alumnos. Por ello, cualquier planteamiento de reforma del sistema de educación universitario debe llevar consigo una fundamentación conceptual, explicita o implícita, que permita articular las finalidades propuestas en un modelo de diseño y desarrollo de procesos educativos en cuanto a los elementos que configuran dicho proceso. En este sentido, uno de los grandes desafíos, al que se enfrenta el sistema universitario en la actualidad, ya sea, en el contexto nacional e internacional, es el hecho de situar al alumnado en el centro del proceso de aprendizaje, el cual, durante mucho tiempo ha permanecido oculto detrás de las lecciones magistrales, lo que al otorgarle, ahora, un papel protagónico, requiere de grandes dosis de entusiasmo, creatividad, innovación, flexibilidad y dinamismo, y ante todo, sentido crítico y reflexivo, respecto de su quehacer; no sólo por parte del estudiante sino del docente. Afortunadamente, para el desempeño de esta tarea tenemos a nuestra disposición un innumerable corpus de herramientas didácticas que en el contexto latinoamericano, aún, por desgracia, no han sido exploradas, ni colocadas en el centro del quehacer mismo de las prácticas pedagógicas, con miras hacia su efectivización en nuestras universidades, en función, del plan de competencias que queremos desarrollar y el programa formativo que queramos colocar en práctica, las cuales, enfaticen en la manera de asumir, un rol activo, reflexivo y crítico deshomogenizante, respecto de los procesos de cambio en su forma de hacer, de aprender y de recibir cultura, para consecuentemente, propiciar mejoras en la competencia cognoscitiva de nuestros estudiantes, a fin, de lograr en ellos mismos, una autorregulación de su propio aprendizaje y de sus procesos implícitos en él, gestionando conocimientos, a partir, de estrategias y lineamientos didácticos que pregonen desde su intencionalidad última, la capacidad de seguir aprendiendo a lo largo de la vida (life loft learning); y con ello, brindar pautas específicas para comprenderse mejor a sí mismo, entender a los demás y participar así en la obra colectiva y la vida en sociedad; a través, de la autonomía del estudiante, del desarrollo de competencias y de una formación integral desde sus tres aristas de concreción, como lo son, el plano actitudinal, personal y académico-profesional; confiriendo, de este modo, al alumnado un papel más activo en su proceso de aprendizaje, posibilitando al estudiante, la capacidad de responder de un modo más eficaz a las necesidades de la sociedad actual.
En consonancia, el nuevo constructo, asociado, a la reestructuración de la práctica pedagógica, desde sus procesos didácticos y alternativos en la mediación del aprendizaje universitario, supondrán, un modelo de gestión académica, fundamente en el despliegue de herramientas activadoras del desarrollo del aprendizaje del alumno, cuyo foco de interés, abogue por el rol del estudiantado, como sujeto de acción, ante ello, revitaliza la autonomía y la autogestión del propio aprendizaje; así también, los nuevos tipos de actividades y metodologías exigen, cada vez más, la implicación activa de los estudiantes; las nuevas formas de evaluación, y el aprendizaje, son concebidos ahora, como trabajo cooperativo y de colegiatura entre estudiantes y profesores, caracterizado precisamente por el apoyo y orientación al trabajo personal y a la implicación de los estudiantes en su propio proceso personal de aprendizaje. Congruentemente, por su parte, el docente, adoptará, un rol más actualizado e innovador, orientado a la gestión del conocimiento y de las materias, al desarrollo de metodologías activas y constructivas para el aprendizaje y al desarrollo de habilidades claves para el futuro profesional de sus estudiantes. A su vez, es este contexto, que dicha linealidad reflexiva, ha contribuido con importantes evidencias sobre la relevancia de tomar en consideración el conocimiento condicional o estratégico del alumno que aprende, referenciando el grado de conocimiento que la persona tiene sobre sí mismo (sus posibilidades, limitaciones, motivaciones), sobre los requerimientos de la tarea (pasos que incluye, posibles dificultades, repertorios que lleva consigo) y sobre el aprendizaje que está produciendo (cómo lo esta aprendiendo, los errores que esta cometiendo, la secuencia a desarrollar), supone por tanto, que el sujeto cognoscente posea una buena dosis de conciencia, de reflexión y de regulación de tales aspectos citados, y es lo que actualmente se denomina metacognición o reflexión estratégica sobre el propio proceso personal de aprendizaje, a través de la autoevaluación de habilidades, el diseño del perfil del alumno (auto-percepción), la estructuración del plan personalizado de aprendizaje, el análisis e interpretación de los puntos fuertes y débiles, como del mismo modo, la planificación de los objetivos y metas académicas a corto plazo, en función, de los interés y motivaciones específicas (formativas y no-formativas) del estudiantado. Por ello, será de gran importancia, bajos tales preceptos, reorientar para modificar y contextualizar los sistemas universitarios, no sólo desde su gestión institucional, sino más específicamente, desde su gestión académica, a partir de lo cual, se ahonde en la creación, difusión e instauración de políticas institucionales, que promuevan activamente el cambio conceptual y metodológico, respecto de las necesidades, intereses y características de sus estudiantes, como así también, al segmento objetivo al que estas atienden, especialmente desde la perspectiva de la didáctica e innovación del proceso pedagógico y de la mediación estratégica del aprendizaje, respecto, de las dificultades y problemas que enfrentan los jóvenes ante un sistema masificado, y donde, la educación secundaria, no los ha preparado en base a habilidades y desempeños comprensivos que promuevan la integración de diversos tipos de conocimientos y competencias, para enfrentar con éxito la experiencia universitaria, e instaurar como centro adquirido de ésta, la base para seguir aprendiendo a lo largo de la vida (life loft learning), desde la construcción del conocimiento, tanto desde el punto de vista cognitivo como emocional, y cómo éste; puede hacer un uso estratégico de sus conocimientos, ajustándolos a las circunstancias específicas a las que se enfrente.
Finalmente, el foco de divergencia, supondrá un profundo cuestionamiento sobre, ¿qué se aprende?, ¿cómo se aprende?, ¿cuáles serán los nuevos planteamientos educativos en torno al aprendizaje y la enseñanza en la interactividad áulica de educación superior?, así mismo, ¿qué roles y funciones asume el profesor, como agente mediador y mentor del aprendizaje de sus estudiantes, frente a un cambio epistemológico, que enfatiza sobre la actividad constructiva e ideográfica de éstos?, ¿qué estrategias permitirían a los estudiantes en el contexto universitario, asegurar, sistemática y progresivamente, diversos estadios de comprensión, desde la significación y la acción reflexiva de sus procesos?, ¿bajo que mecanismos, los contenidos y acciones formativas, permitirán a todos y cada uno de los estudiantes, progresar sistemáticamente sobre sus propios intereses, capacidades, y en más, desde sus necesidades personales y profesionales?, ¿serán las estrategias metodológicas utilizadas las más acertadas para coadyuvar a los estudiantes a demostrar sus desempeños de comprensión de manera creativa y divergente, a fin, de socializar sus resultados esperados?, ¿cómo los estudiantes podrán darse cuenta que han progresado sobre sus ideas respecto de un tópico generativo o contenido formativo abordado en una sesión de aprendizaje?, del mismo modo, ¿qué significa ser docente en este nuevo contexto universitario?, ¿qué factores condicionarán sus funciones, formación y desarrollo profesional?