El club de las universidades más vapuleadas despliega banderas con nueva presidenta

Pilar Vergara
Reportajes
El Mercurio

Pilar Armanet, la misma abogada PPD que ha sido ministra vocera -en la era Uno de Bachelet- y creadora del Crédito con Aval del Estado -en el gobierno de Lagos- es ahora rectora de la Universidad de Las Américas y toma el liderazgo de las universidades privadas, a las que acusan de practicar el lucro, de crear cesantes ilustrados, de abanicarse con la calidad… entre otros pecados.
 

SUS ESTUDIANTES SON UNOS 160 MIL , a los que si se suman profesores, administrativos y sus respectivas familias, se puede llegar a un contingente de un millón de chilenos. La gran mayoría de los que llegan a sus aulas vienen de familias populares, lo que ahora se llama vulnerables. Muchos egresaron hace años del colegio -aquí llegan de municipalizados, subvencionados y particulares en la misma proporción en que se reparten en el país- para estudiar después del trabajo. Sus logros en la PSU se mueven en el rango de los 500 puntos.

Hablamos de un mundo numeroso, de esfuerzo… y condenado por la “mala fama”. Y que desde hace una semana tiene nuevo liderazgo presidido por Pilar Armanet (PPD), la rectora de la Universidad de Las Américas, la misma que antes fue ministra vocera de Michelle Bachelet, embajadora en París, y, por seis años, directora de Educación Superior en tiempos de Lagos, los mismos en que se creó e implementó el también vapuleado Crédito con Aval del Estado, CAE.

Después de esta conversación con la flamante presidenta de la CUP (Corporación de Universidades Privadas) me atrevo a afirmar que este mundo representado por 17 planteles, cinco grandes -además de la UDLA, la San Sebastián, la Autónoma, la Bernardo O Higgins y la Santo Tomás- y doce más pequeñas -como la Uniacc y la Miguel de Cervantes- está en plan de desplegar banderas y responder a los golpes, vengan de donde vengan.

“Creo que se han hecho esfuerzos, pero no hemos sido suficientemente persistentes en contestar cada vez que nos atacan”, advierte Pilar. “Los alumnos lo sienten y así me lo han dicho: que quieren que los defendamos. Lo que me lleva a tomar esta representación es velar por la no discriminación de nuestras instituciones y especialmente de nuestros estudiantes”.

“Empresas medianas y pymes se profesionalizan gracias a nuestros egresados”

-¿Qué hay de cierto y de menos cierto en lo que se dice: que estas universidades son el símbolo del lucro, de las expectativas frustradas, del endeudamiento, de la mala calidad…?

-Lo primero: no somos instituciones que anden huyendo de las regulaciones y las rendiciones de cuentas; por el contrario. En la directiva de la CUP solo participan universidades acreditadas con 3 y 4 años, y aquellas que no están acreditadas tienen el firme propósito de hacerlo, y la CUP, de ayudarlos.

-¿Y cómo responde a lo del lucro?

-En la medida en que uno participa en procesos de acreditación, eso incluye fiscalización financiera, y las exigencias de inversión son muy altas. El objetivo de estas instituciones es educar a los estudiantes, no otro. Y cada vez que se han hecho esas acusaciones e investigaciones, no se ha probado que se esté violando la ley. Si quieren poner regulaciones más estrictas, veamos cuáles son.

-También les cargan estar jugando con las expectativas de personas que cifran esperanzas de un progreso social y económico que no llega.

-Los niveles de empleabilidad son muy parecidos al resto; nos comparamos cuando vamos a la acreditación. Uno no puede ir a acreditarse con un 20% de empleabilidad.

Su análisis va más allá:

“Lo importante son las expectativas de los estudiantes al encontrar empleo. Los egresados de nuestras universidades ganan, como primer salario, el más alto que ha ganado nunca su familia; trabajan en grandes empresas, y también en las medianas y pymes que comienzan a profesionalizarse; esto es un progreso que se consigue cuando aumenta el stock de profesionales, y a ese proceso hemos contribuido. El egresado de una universidad de élite gana, con suerte, 5 o 6 veces menos que su papá y aspira a otro rango de cargo”.

-Al final del día, entonces, ¿es injusta la mala fama?

-En un sistema donde la oferta es mayor que la demanda, los alumnos pueden decidir y escoger tomando en cuenta la acreditación, la empleabilidad, el valor del arancel. Cuando se trata de pedirles el voto, se supone que los estudiantes son personas informadas, pero cuando toman decisiones que competen a su propia vida se les intenta convencer de que están engañados.

A LA HORA DE PRECISAR SU PLAN DE ACCIÓN, Pilar Armanet despliega sus convicciones:

“Mi propósito es luchar por la movilidad social y la no discriminación entre los jóvenes. Creo que como país hicimos una muy buena decisión aumentando la cobertura universitaria. Yo, al decidir estar aquí, estoy siendo consecuente con lo que creo: que la educación universitaria es la mejor palanca para superar la desigualdad”.

“Detrás de las críticas hay razones ideológicas y defensa de las élites”

-¿De dónde viene entonces, a su juicio, la andanada de críticas que persiguen a estas universidades? ¿Pura ideología de los que sospechan de la iniciativa privada?

-Son varias cosas. Hay un tema ideológico importante. Pero también está la defensa de las élites profesionales; la masividad de la educación superior ha convertido lo que es el atributo de una élite en algo masivo. Yo creo que las universidades más complejas, que tienen altísimos estándares internacionales, deberían ofrecer con mayor masividad formación de posgrado y no seguir tanto en la competencia por el pregrado; no se ve por qué para hacer un máster hay que salir de Chile. Entonces se compite por la base, cuando hay que competir también en la cima.

“Rescato que la gratuidad partió, como un ensayo general”

-Finalmente la gratuidad llegó solo a 125 mil jóvenes; lo anunciado inicialmente era más del doble.

-Lo importante es que se comenzó. Hay que mejorar la implementación. Esto ha sido como un ensayo general.

-Los estudiantes están enojados, protestando. Con todos los esfuerzos que se han hecho, ahora no se los está pudiendo detener.

-Van a protestar igual, porque en las reformas siempre hay quien quiere más, quien quiere distinto y quien quiere menos. Dar en el gusto es imposible y lo importante es avanzar. Yo concedo el punto de que es un avance, pero hay que mejorar y, sobre todo, presentar un proyecto para evitar legislar otra vez por glosa presupuestaria, ya que eso pone en riesgo la gratuidad a futuro.

-De las universidades CUP, solo la Autónoma accedió a la gratuidad…

-Yo no me quejo de que la UDLA no entrara en la gratuidad porque no teníamos los cuatro años de acreditación; ahora vamos por eso. Pero el tema de fondo es que en el sistema público los estudiantes son los actores que califican o no, mientras en nuestro sistema no se considera la situación de los alumnos. Eso es lo complicado.

COMO CREADORA E IMPLEMENTADORA DEL CAE en el Ministerio de Educación del gobierno de Lagos, Pilar Armanet recuerda que se lo instauró para los estudiantes que no tenían ninguna ayuda. “Hubo un esfuerzo para que el crédito solidario fuera para todos los estudiantes de la educación superior. Pero eso no se logró con el Consejo de Rectores. Entonces se creó el CAE. Las universidades públicas tienen acceso a crédito solidario, becas, gratuidad y nosotros solo el CAE y algunas becas. Entonces es por diseño que el CAE va a los estudiantes vulnerables de las universidades privadas”.

-El CAE es también criticado como un negocio para los bancos.

-En esta misma universidad ha habido foros con políticos que dicen que van a terminar con el CAE. Y reciben una gran chifladera.

-¿No es verdad que los bancos salgan ganando?

-Creo que el problema es que para los bancos no hay incentivo para cobrar, porque es más fácil aplicarles la garantía al Estado y a las universidades. Pero no hay que olvidar que se trata de un crédito contingente al ingreso, de manera que la persona, aunque se endeude enormemente, va a pagar máximo 10% de la renta que perciba. Lo que hace el Estado es subsidiar la tasa de interés, como hace con el crédito solidario, las becas y la gratuidad.

“Me preocupan las amenazas a la autonomía universitaria”

-¿Cree que veremos un proyecto de ley de Educación Superior de aquí al 21 de mayo?

-No sé si el 21 de mayo sea una fecha límite. A juzgar por las minutas que hemos recibido parece que será un conjunto de leyes diferentes, no una gran ley de educación superior. Lo que hemos recibido son tres minutas, una sobre Superintendencia, otra de Subsecretaría y una de Agencia de Calidad. A mí me parece que lo que puede salir más rápido es lo último.

Si bien Armanet no objeta este trabajo prelegislativo inédito sobre la base de minutas, lo que espera es que se haga un diagnóstico compartido. “Algunos piensan que lo que tenemos es desastroso. Yo creo que el sistema funciona dadas las cifras de empleabilidad, de cobertura, del sistema de aseguramiento de la calidad, que ha tenido sus ripios pero ha funcionado. Pienso que de lo que se trata es de hacerle ajustes”.

-¿Alguna luz roja en las minutas que se conocen sobre la reforma?

-Por formación soy gran defensora de la autonomía universitaria, y como que de repente esa autonomía ha perdido valor. Me parece bien hacer más transparente el sistema de acreditación, estableciendo criterios y estándares. Pero me preocupa que la Agencia de Calidad deje de ser autónoma del Estado. Cuando a uno le vienen a ver su proyecto educativo, no vienen reguladores ni fiscalizadores, sino pares. Y la acreditación se mira en relación al proyecto educativo de esa institución autónoma. En ese mismo sentido, me preocupa que una superintendencia tenga la supervisión del cumplimiento de la ley y también vea el cumplimiento académico.

-Sobre financiamiento no ha habido ninguna minuta indicadora de lo que puede venir.

-Exigir que los menguados recursos públicos alcancen para aumentar significativamente los que van a educación superior, no se condice con la coyuntura. Estamos metidos en una crisis económica bien profunda y lo muestran las cifras de desempleo.

-Eso que usted dice sería una guerra mundial para los estudiantes.

-Yo creo que se puede dialogar con ellos; una marcha más, un marcha menos, pero son gente racional.

-¿Cuál sería entonces su anticipo para la reforma?

-Yo pienso que va a haber reformas a la institucionalidad más que al sistema de financiamiento por problemas de coyuntura económica. Por eso a mí me gustaría que la gratuidad quedara instalada en una ley como un derecho, con un estatuto que le dé estabilidad en el tiempo y que la establezca en forma gradual con los respectivos requisitos… Si uno va a recordar a este gobierno va a ser porque avanzó en la gratuidad.

-¿Cuál va a ser su bandera en la discusión de la reforma?

-La no discriminación a los estudiantes y la autonomía universitaria.

-Pero la juventud PPD pide su salida del partido, porque dicen que es representante de la educación de mercado.

-Yo no me voy a salir de un partido que contribuí a fundar, y cuyo principal mérito es servir de espacio para distintas visiones. Su gran capacidad es aunar gente que viene de distintas historias.

La nueva presidenta del CUP -17 universidades con 160 mil alumnos- no solo las defiende, sino que contraataca. “Cuando se trata de pedirles el voto, se supone que los estudiantes son personas informadas, pero cuando toman decisiones que competen a su propia vida, se les intenta convencer de que están engañados”.

Fuente: EyN