Eyzaguirre le hereda a su sucesora una agenda con flancos abiertos con los docentes, estudiantes y rectores

M. Toro, M. Valencia y C. Said
Nacional
El Mercurio

Adriana Delpiano deberá también despejar las dudas de los alcaldes sobre el anunciado proyecto de ley de desmunicipalización y asumir las promesas hechas en materia de carrera docente y gratuidad universitaria.

La primera agrupación que Nicolás Eyzaguirre recibió al asumir el Ministerio de Educación, hace 15 meses, fue el Colegio de Profesores. El mismo gremio que ayer celebraba su partida, en medio de un paro indefinido que suma cuatro semanas y que busca retirar el proyecto de carrera docente de Eyzaguirre.

Con flancos abiertos con los maestros, estudiantes y rectores -por el anuncio de iniciar la gratuidad en 2016-, el nuevo titular de la Segpres entrega a Adriana Delpiano una cartera a la que aún le queda un largo desafío en la reforma educacional y marcada por los conflictos.

Por lo pronto, este martes el ministerio deberá monitorear el adelantamiento de las vacaciones de invierno que ordenó el viernes, para evitar que 400 mil niños siguieran perdiendo clases por el paro docente. Para ese día, Eyzaguirre estaba citado a la comisión de Educación de la Cámara para retomar el trámite del proyecto de carrera docente.

La próxima semana era también la fecha solicitada por los rectores y universitarios (por separado) para iniciar mesas de trabajo ante la reforma del nivel superior. Y en medio, falta definir cuándo se enviará el proyecto de desmunicipalización, que se ha pospuesto ya cinco veces.

A todo esto se suma la implementación de la reforma escolar, recién promulgada. Este proceso está siendo liderado por su secretario ejecutivo, Andrés Palma, y debería tener el primero de los 25 instructivos para echar a andar el fin del lucro, selección y copago durante septiembre.

Compromisos previos

Ayer en la mañana varios asesores del Mineduc se sorprendieron. Sabían que el cambio venía, pero entendían también que el propio Eyzaguirre habría pedido un poco más de tiempo para que este se ejecutara, esperando que decantara el conflicto con el profesorado. Así, su salida no sería leída como una derrota en medio de la movilización.

Empoderado hasta el final, Eyzaguirre se va dejando pendiente no solo la elaboración de proyectos de ley, sino además varios anuncios y compromisos que ahora deberá ejecutar Delpiano. Entre ellos, los más de 20 cambios que se harán a la carrera docente, acordados con los diputados, y la reevaluación del inicio de la gratuidad en 2016.

Hace un par de semanas, tras escuchar las transversales críticas de rectores y especialistas, Eyzaguirre dijo que se abriría a sumar a más universidades que las del Consejo de Rectores, siempre que aseguren calidad y no tengan en sus directorios empresas con fines de lucro.

“Claramente la gestión de Eyzaguirre estaba agotada en educación”, comentó ayer el presidente de la DC, Jorge Pizarro. Mientras, el timonel del PPD -partido de Eyzaguirre y Delpiano-, Jaime Quintana, afirmó que el economista “cumplió con creces lo que uno esperaría de un ministro de Educación”.

Eyzaguirre y Delpiano se conocen hace décadas, y dado que desde hace casi un año ella trabaja en el Mineduc, el traspaso no será tan complejo. Luego de la ceremonia de ayer en La Moneda, ambos dejaron Santiago, y volverán esta noche. De todos modos, uno de los temas que deberán coordinar es el arduo debate legislativo que resta este año, si es que se logran enviar las dos reformas prometidas (desmunicipalización y educación superior).

En el Mineduc ayer comentaban que pese al cambio, Eyzaguirre seguirá apoyando la reforma educacional, así como el trabajo respecto de la Ley de Presupuestos. En este tema no solo su experiencia como ex ministro de Hacienda será clave, sino además los años de trabajo y la amistad que tiene con el actual jefe de la cartera, Rodrigo Valdés.

Fuente: EyN