Jaime Vatter: “Es importante no caer en una definición muy estrecha de lo que debe ser una universidad”

El rector afirmó que hay universidades privadas adscitas a la CUP que son mejores que algunos planteles estatales.

La Corporación de Universidades privadas (CUP) -que agrupa a 16 planteles- es presidida por el rector nacional de Santo Tomás, quien habló con La Tercera sobre lo que esperan del proyecto de educación superior y sus preocupaciones.

¿Qué les inquieta del proyecto de educación superior?

La autonomía de las universidades y la existencia de proyectos diferenciados. Nos preocupa que se esté pensando que haya un solo tipo de universidades. Si se restringe mucho esa definición es complejo.

Cuando se discuta el proyecto ¿podría haber conflictos entre distintos tipos de universidades?

Puede haber conflictos, porque la realidad de las universidades es distinta. Si defino una universidad que haga A, B y C, y lo hago muy restrictivo, puede haber varias que queden fuera de esa definición y eso va a generar conflicto. Por eso es importante que no caigamos en una definición muy estrecha de lo que debe ser una universidad, es un tema importante de resolver, entendiendo que hay objetivos distintos y que se debe mantener la autonomía. Uno no puede pretender que en Chile haya solo universidades de clase mundial.

¿Se sienten mirados en menos por las otras universidades?

Estamos súper tranquilos del aporte que hemos hecho. Como agrupación no nos sentimos mirados en menos. Pero puede que algunas universidades en particular se sientan un poco discriminadas porque han cumplido un rol más pequeño. Hemos cumplido a la formación de profesionales que son un aporte al desarrollo integral del país y creemos que ese rol debe continuar.

¿Se sienten mejores que algunas estatales?

Absolutamente.

¿Apoyan que haya más exigencias a los planteles?

Si bien entendemos y apoyamos que tiene que haber ciertas exigencias en términos de calidad y transparencia, no vaya a ser que por esas exigencias terminemos acotando la diversidad de instituciones que cualquier sistema debe tener. Esa es una preocupación que tiene que ver con la autonomía, libertad de enseñanza y con la heterogeneidad de instituciones. Al pasar de un sistema más elitista a uno más masivo se crearon muchas instituciones y hubo períodos en que la regulación no fue muy adecuada y eso permitió situaciones de fallas por el lado de la calidad.

¿La acreditación debe ser obligatoria?

Estamos de acuerdo con que los niveles de calidad tienen que subir y hemos declarado que estamos por la acreditación obligatoria, eso no está en discusión.

¿Creen que al definirse un arancel para la gratuidad los pueda afectar económicamente?

Si se definen ciertos estándares que deben cumplir las instituciones y el financiamiento no conversa con esos estándares, uno puede generar situaciones bien complejas, porque uno puede exigir un cierto nivel pero con financiamiento menor, y como en el modelo de gratuidad no hay copago, ahí se genera una brecha. Si uno elimina esa opción y la exigencia es alta en términos de costo y el financiamiento bajo, eso puede generar brechas y situaciones de incapacidad de crecer en calidad.

¿Qué piensan de una universidad modelo para calcular costos?

El sistema de la institución modelo viene de los monopolios naturales, donde hay un producto muy estándar en calidad, como el agua potable, que se regula diciendo el costo de proveer este recurso y las empresas pueden cobrar este valor y no más. Pero la educación es heterogénea, con distintos proyectos educativos.

¿Qué pasaría con el mejoramiento de las instituciones?

Al definir un financiamiento en base a la realidad actual, queda poco espacio para mejorar. Supongamos que se pueda calcular bien cuánto cuesta el servicio educacional de una institución: me van a decir “usted atiende a tantos alumnos, en tantas carreras, éstas son las características de sus alumnos y eso cuesta 100, por lo tanto, le voy a dar 100; y por investigación usted ha hecho esto y le voy a dar, por ejemplo, 20”. El problema es que me van a dar recursos por lo que estoy haciendo, pero cómo hago yo para mejorar y sobre todo en el caso de las universidades jóvenes.

¿Sería un estancamiento?

Cómo me comparo con otras que tienen cerca de 100 años, si no hay espacio para mejorar. Lo que vamos a hacer es estancar a las universidades. Y ahí es donde nos preocupa la discrecionalidad que pueda tener esta ley y que termine permitiendo que unos progresen y otros se queden estancados.

¿Los requisitos para la gratuidad podrían generar que algunas ues de la CUP no entren al sistema?

El drama es que fuera del esquema de la gratuidad es muy difícil que estas universidades funcionen. Hay algunas que podrían quedarse en un esquema completamente privado y el Mineduc ha dicho que está esa posibilidad y es probable que alguna universidad escoja ese camino, porque prefiere eso a estar siendo regulada. Dentro de la CUP, por las características de nuestros alumnos, ese camino no es muy viable y necesitamos un plazo para cumplir las exigencias.

¿Plantean una transición?

Pasar de lo que hay hoy a lo que se quiere tener de manera muy rápida puede ser muy complejo y eso no se ha discutido.

¿Temen quedar fuera?

Si no se logra cumplir las exigencias quedarían fuera de la gratuidad y fuera del sistema y eso es complejo. Al ministerio le va a interesar que eso no ocurra, o sólo en casos muy puntuales, porque ya hemos visto lo que significa el cierre de una universidad. Dentro de la CUP no hay instituciones que puedan quedarse en un sector privado-privado. Ninguna tiene esa situación. Uno puede decir “a mí me interesa tener menos universidades, porque es parte de mi objetivo político”, y legítimamente puede ser 10% menos de universidades, por lo que sea, pero ese proceso debe hacerse con mucho cuidado para no tener situaciones como las que se vivieron con la Universidad del Mar.

¿Qué pasa con las investigaciones?

Es un tema particular, no es de la CUP, nosotros no tenemos defensas corporativas. Las investigaciones que hay en el Mineduc o fiscalía respecto de algunas universidades son tema de cada una y no me corresponde referirme como presidente.

¿Las acreditaciones deben ser más exigentes?

Se han aumentado los niveles de exigencia desde que fue la crisis de la CNA y de manera notoria. En este proyecto de ley se habla, además, de ciertos estándares y precisar ciertas exigencias, lo que puede ser correcto. Pero hay que tener cuidado de no amarrar demasiado el sistema para que no termine siendo una camisa de fuerza. Lo que nos interesa es que si el proceso es más exigente en términos razonables nos parece bien, pero esperamos que sea un sistema más acompañado. Que no solamente vengan a ver un día y después en dos, tres o cuatro años más. Debe haber un seguimiento, sobre todo en las instituciones que están en situación más débil para que puedan ir mejorando. Esto no es pillar quién lo está haciendo mal para pegarle en las manos, se trata de ver quién tiene debilidades para resolverlas, porque nos interesa que el sistema mejore. Sistema más exigente, pero más de acompañamiento, para que las instituciones tengan apoyo para ir mejorando.

Fuente: La Tercera