¿Qué esperamos de la nueva ministra de Educación?

Adriana del Piano tiene experiencia política y trayectoria en educación. Esperamos exactamente que lo anterior se refleje en el desempeño de su cargo. Nada más, pero nada menos. En otras palabras, lo que no se logró con su antecesor: diálogo y disposición a escuchar a otros.

La Corporación de Universidades Privadas (CUP) representa a casi uno de cada cuatro estudiantes universitarios (24,2%, CNED,2014), pero nunca ni siquiera recibimos respuesta a las múltiples peticiones de audiencia al ex ministro, y el propósito era solo expresarle nuestra colaboración al proyecto de reforma de la educación chilena, ya que al menos podíamos ofrecer una experiencia que creemos que es valiosa: la mayoría de nuestros estudiantes provienen de la  educación municipal, contribuyendo a una mayor igualdad a través de dos vías: con orgullo recibimos a muchos estudiantes vulnerables y colaboramos a la movilidad social a través de la educación vespertina. No tenemos defensas corporativas y el lucro no es aceptable, simplemente porque la ley lo rechaza.

Creo que todos se han dado cuenta que la reforma educacional es más compleja que lo anticipado, por lo que desearíamos que se formaran mesas de trabajo para avanzar en conjunto al objetivo común que es tener una mejor educación que la que hoy existe. Creo que ello parte por sincerar con Hacienda los recursos que se poseen, por lo que  nuestra primera petición es que toda decisión tenga en mente a lo más importante: los estudiantes, ya que son ellos los titulares de derechos, y que los destinatarios sean los  alumnos con más necesidades por sobre ciertas instituciones privilegiadas, siguiendo el principio de igualdad ante la ley.    

Lo segundo es el orden lógico de preocuparse por sobre la propiedad de fortalecer a la educación pública, partiendo por la educación preescolar y continuar con la primaria y secundaria, ya que las diferencias en Chile se marcan a las seis años más que a los 18. Ello incluye también no olvidar a la educación técnico profesional como también a los Institutos Profesionales y a los Centros de Formación Técnica, atacando conjuntamente al otro símbolo de desigualdad junto a lo socio-económico, cual es la discriminación territorial que perjudica a las regiones.

Eso es lo que nos guía: espíritu de colaboración. Mucho ayudaría que el ministerio hiciera una señal en el tema de las becas, ya que hay demasiadas preguntas sin respuestas en la gratuidad, sobretodo, en lo relacionado con la autonomía. Quisiéramos también que nuestros alumnos y sus familias escucharan de  las nuevas autoridades  que ellos son considerados parte importante del sistema, lo que incluye también a  las instituciones, y además un cronograma  de acciones y proyectos futuros que sea público, y que reduzca las ansiedades y temores que hoy existen, y que libere a tanta propuesta educativa, hoy en ascuas.

Desearíamos que se actuara con la realidad de  hoy y que se tenga presente la evolución  que han tenido las universidades privadas y sus alumnos, que han avanzado hacia el mejoramiento paulatino de sus estándares de calidad. Del mismo modo, se han aumentado las plantas académicas, se han racionalizado campus y sedes, incrementado doctores y magísteres así como las publicaciones indexadas. Han aumentado las tasas de retención y también ha existido un notorio traspaso de buena parte de los activos que estaban fuera de las instituciones, incrementando su patrimonio. Lo señalo para que toda discusión legislativa tenga en cuenta la realidad existente, partiendo por los aportes en gestión e infraestructura, y no se quede con una visión totalmente superada en variados aspectos.

Las siete universidades que desean ingresar al sistema común y que han sido rechazadas (cinco de ellas nuestras), tienen en promedio más carreras acreditadas que el G-8 o el CRUCH, por lo que para continuar con ese progreso, el cálculo del arancel debe ser el real, cuando existen instituciones para las cuales hasta el 98% de sus ingresos provienen de esas fuentes, en un contexto que no recibe aporte extra fiscal.

Por sobre todo, hay que tener presente que muchos chilenos que estudian lo pueden hacer porque existen instituciones creadas para acogerlos, que no es el caso del elitismo presente en las más tradicionales.

Por último, queremos que al igual que en la mayoría de los países exista una asamblea de rectores que integre a todo el sistema y a las instituciones que cumplan con lo que la ley señale en reemplazo de un CRUCH, que representa una realidad superada de los 50s del siglo pasado y que hoy solo refleja una minoría de estudiantes e instituciones. Este principio de pensar primero en los estudiantes y no en las instituciones, es quizás lo que hubiese permitido solucionar el problema de los estudiantes de la Universidad del Mar en el gobierno anterior y de los de la ARCIS en éste. El Estado persigue por cierto a quienes han cometido ilegalidades, en lo criminal y en lo civil, pero lo primero es que estudiantes inocentes no se vean perjudicados.

Lo que hablamos se puede hacer. El año pasado el ministerio convocó a inéditos diálogos ciudadanos donde predominaron con el apoyo de Unesco, los acuerdos por sobre las diferencias. Todavía puede servir como base prelegislativa para la propia autoridad.  Del mismo modo, pensamos que existen principios comunes tales como autonomía, inclusión, libertad de enseñanza, diversidad de proyectos y movilidad social.  Además, ya se ha creado un mecanismo de conversación con la dirección de educación Superior del que estamos agradecidos, , pero hay temas que inevitablemente los superan. Esto es lo que nos gustaría ver: a Adriana del Piano encabezando un gran esfuerzo para reunirnos y llegar a acuerdos para lo que todos dicen querer: una mejor educación. Si nos recibe, nuestros rectores quieren decirle que para ese objetivo puede contar con la Corporación de Universidades Privadas (CUP).

Fuente: La Tercera