Rectora U. de Las Américas: “Nosotros nunca hemos tenido ningún temor a ser investigados”

Hace unos días, esta casa de estudios recuperó su acreditación por tres años. Pilar Armanet, su máxima autoridad, señala que aspiran a llegar nuevamente a los 30 mil alumnos.

Entre 2000 y 2006 fue jefa de la División de Educación Superior del Ministerio de Educación (Mineduc), en el gobierno de Ricardo Lagos, y actualmente, se desempeña como rectora de la Universidad de Las Américas. En ese plantel, Pilar Armanet ha enfrentado momentos difíciles, como la pérdida de la acreditación institucional, en 2014, pero también la recuperación de esa certificación hace unos días. También, momentos gratos como el triunfo del cortometraje “Historia de un Oso”, que nació en las aulas de esa institución.

Con la pérdida de la acreditación y con el tema de las investigaciones, las acusaciones por lucro, ¿cree que está dañado el prestigio de la universidad?

Ni yo ni la institución nunca hemos tenido temor a ser investigados. Creo que la universidad, al contrario, recupera el prestigio en la medida que va superando cada una de estas investigaciones y saliendo adelante. Creo que muchos de los prejuicios se han producido por opiniones muchas veces sin fundamento y no por las investigaciones. Por eso, soy partidaria de la creación de la Superintendencia de Educación Superior, yo prefiero mil veces que exista un organismo técnico especializado que se rija por una ley conocida por todos y que nos pueda investigar todo lo que quiera. Te reitero que nosotros nunca hemos tenido ningún temor a ser investigados.

¿En qué está hoy la investigación?

Se determinó definitivamente que no hay ningún delito tributario y ahora falta que el fiscal se pronuncie, pero no es un tema que nos preocupe mayormente. A nosotros nos preocupan los alumnos, y a los alumnos no les preocupa este tipo de temas. Nosotros nos estamos focalizado en fortalecer a la universidad y esperar que se vayan resolviendo en el tiempo que sea necesario, cada uno de los procesos que están abiertos, porque nosotros no tenemos ninguna dificultad con eso.

¿Cómo se proyectan para los próximos años, con la recuperación de la acreditación?

El proyecto que presentamos a acreditación sostiene que vamos a volver al tamaño que teníamos en el momento que la perdimos. Nosotros este año tenemos cerca de 7.190 estudiantes nuevos, eso significa que los estudiantes nunca perdieron la confianza en la Udla, y en total llegamos a alrededor de 25 mil alumnos. Pretendemos llegar a 30 mil y no superar esa cantidad. No tenemos aspiraciones de abrir nuevas carreras ni campus, por lo menos en los próximos tres años.

¿Por qué cree que, pese de todos los cuestionamientos, igual hay gente que quiere estudiar acá?

Yo tengo la percepción de que eso es un debate de las elites, que no toman en cuenta el aporte que la Udla hace y que se transmite boca a boca. Nosotros hacemos una encuesta y el nivel de satisfacción de nuestros estudiantes es muy alto. Los estudiantes consideran que sus profesores que son cercanos, que los conocen, que la educación que reciben es buena. Tenemos en promedio 30 alumnos por sección, es una universidad que tiene una buena infraestructura. Yo creo que ellos sienten con la misma fuerza un cierto nivel de injusticia y de ninguneo cuando se les dice que están siendo engañados. Ellos dicen “cómo voy a estar siendo engañado si es lo que estoy viviendo”, entonces ahí creo que las elites menosprecian a una población que es súper esforzada, que quiere progresar, y que quiere estudiar. Creo que ha sido a mi juicio un tema más bien político y de elite el debate.

¿Usted en el fondo sostiene que esta es una universidad de calidad?

Obviamente hay mucho que mejorar, porque siempre hay mucho que mejorar. Si uno estuviera conforme, probablemente perdería la capacidad de la mejora continua. Yo creo que al nivel que la Udla está hoy, con una universidad que transita desde lo estrictamente docente a mayores niveles de complejidad, muestran que es una universidad de calidad.

Se critica que el grupo controlador, Laurete, retira utilidades

Lo primero, lo más importante es que la Udla es una corporación sin fin de lucro y en consecuencia no hay retiro de utilidades. Aquí hay un respeto estricto la legalidad vigente. No existe retiro de utilidades, no existe retiro de excedentes y eso está claramente establecido y es respetado por el sostenedor y por la universidad, obviamente.

¿Cree que el sistema debe seguir siendo sin fines de lucro?

Absolutamente, esa es mi opinión personal y por lo demás la legislación chilena es así hace muchos años. Lo importante es generar los mecanismos para regular que se cumpla y que se cumpla estrictamente, y para eso debe haber un Superintendencia de Educación Superior.

En el tiempo en que usted trabajó en el Mineduc, ¿había elementos para sospechar casos como el de la U. del Mar?

Por supuesto que habían, el tema es que las facultades del Ministerio no permitían intervenir. Y en eso considero que el ministro Harald Beyer no tenía atribuciones para cerrar la U. del Mar. Yo lo defendí formalmente en la Cámara de Diputados, en la investigación que se le hizo. Es una tragedia que no hubiésemos corregido a tiempo y que no hubiésemos formado a tiempo una Superintendencia que hubiera permitido regular ese tipo de situaciones tan anómalas.

¿Por que no se dejaron las bases, por ejemplo, de un proyecto que permitiera crear esa institucionalidad?

Hay límites a lo que un gobierno puede acceder y nosotros en ese tiempo estábamos ocupados de dos cosas. Por un lado el mayor acceso a la educación superior, que requería generar instrumentos de financiamiento que lo hicieran posible, y en ese tiempo se discutía la creación del Crédito con Aval del Estado. Por otro lado, creíamos que tenía que haber un sistema de acompañamiento en la mejora continua de las universidades, pero manteniendo un respeto enorme por la autonomía universitaria. Y lo sigo creyendo. Fui, y sigo siendo, una tremenda defensora de la autonomía universitaria y el punto es cómo construir un sistema de regulación que valore la autonomía. Para mí, que alguien me hubiese dicho que el gobierno estaba metiéndose en la autonomía de las universidades, era como que me dijeran que había traicionado a mi familia, o sea, eran acusaciones gravísimas en extremo. Hoy día ese tema no tiene el poder que tenía y creo que es grave que no lo tenga, porque la autonomía universitaria es la esencia de la universidad.

Fuente: La Tercera