Reforma a la educación superior

Señor director:

El lunes pasado la Presidenta Michelle Bachelet acogió la petición del Consejo de Rectores (Cruch) de aplazar el envío del proyecto de ley de reforma a la educación superior chilena, aun cuando el compromiso de la Mandataria había sido que éste ingresaría al Congreso a fines de 2015. Si bien este aplazamiento es muy bienvenido, pues todo indicaba que la propuesta estaba aún en construcción, y había sido solicitado por varios (la mayoría) de los expertos en la materia, llama poderosamente la atención que sea el Cruch quien logra el cambio de opinión de la Presidenta. Por lo visto, se quiere reforzar el poder que tiene esta agrupación justo cuando varios esperaban ver la ampliación de la misma.

También, sorprende el escaso rol público que ha jugado el Consejo Consultivo de la Reforma a la Educación Superior creado en agosto de 2015. Hubiese sido más adecuado que este Consejo Consultivo, conformado por destacados profesionales del ámbito educacional, fuera el actor principal en el diseño de la reforma, en la discusión pre legislativa y en solicitar a la Presidenta de la República la modificación de la fecha de ingreso al Congreso del proyecto de ley. 

Sin embargo, los expertos quedan aparentemente fuera de la discusión y ésta se centra entre el Cruch y el ministerio de Educación. Entonces, ¿quién presentará ahí la situación de las universidades privadas fuera del Cruch? ¿Y la realidad de los institutos profesionales y centros de formación técnica? Tal vez sea hora de que el Cruch pueda abarcar toda la realidad de las instituciones del país y de incluir a otros actores relevantes en este debate.

Si queremos perfeccionar nuestro sistema de educación superior, es necesario que se consideren todas las visiones y experiencias actuales, para poder delinear de mejor manera esta importante política pública, que es fundamental para la formación de nuestros jóvenes y el desarrollo de nuestro país.

Jaime Vatter G.
Rector Universidad Santo Tomás 
Presidente de la Corporación de Universidades Privadas

Fuente: La Tercera