¿Y LA CALIDAD?

El siguiente artículo fue publicado en el Diario El Mercurio, con fecha 16 de junio de  2014.

Señor Director:

¿Por qué si el tema es la educación no se habla de lo más importante, su calidad?

De partida, no se está valorando lo que hemos conseguido como país, ya que estos avances son el punto de partida para obtener el punto de llegada. Es así como estamos enfrascados en temas de propiedad, y no en cómo fortalecer la educación pública, sin desmantelar la privada.

Además de un debate crispado, donde se olvida que en educación no hay atajos fáciles, sino políticas a ser seguidas por distintos gobiernos, no hay suficiente evidencia o acuerdo en las propuestas que han salido del Ministerio respectivo.

Se han olvidado los agentes más importantes, como lo son el profesor y la familia, esta última objeto de ataques ofensivos. En otras palabras, no puede haber calidad si no se empieza por lo que ocurre en la sala de clases, a lo que no contribuye mucho la compra de infraestructura, donde además las tendencias demográficas pueden conducir a que en algunos años sobren metros cuadrados por falta de jóvenes.

No han aparecido los desafíos del siglo XXI, tales como lograr que seamos más creativos con la información que disponemos; que el aprendizaje supere al entrenamiento, y cómo lograr integrar la cultura visual que hoy predomina a los programas educativos.

En nuestro siglo, toda política educacional debiera tener al menos dos pilares: la diversidad y la igualdad de oportunidades. Hablar de calidad es también enfrentar temas como el nivel de nuestra televisión frente a la cual los niños pasan casi tantas horas como en un aula, y también que el sistema se proponga ir más allá de la mera instrucción para formar también buenos ciudadanos, lo que incluye el tema abandonado del respeto y la disciplina por parte del alumno, como también que se ayude a aquel con mayores problemas al mismo tiempo de elevar las exigencias para quien enseña.

Como país estamos perdiendo el horizonte, y lo peor que nos podría pasar es desaprovechar una oportunidad casi única para mejorar.

Dr. Ricardo Israel
Vicepresidente Ejecutivo
Corporación de Universidades Privadas