Apreciado en las cocinas de Asia y Europa como un delicado bocado de mar, en los últimos años la industria del ostión en la región de Coquimbo no ha estado exenta de amenazas. Así como hace un tiempo la producción del Perú obligó al cierre de empresas y a una reducción de la industria, hoy la amenaza está en la importación al mercado chileno de ostiones cuya calidad y composición es desconocida.

A fin de proteger el recurso natural, a sus cultivadores-productores y agregar valor a la cadena productiva del sector, el Centro de Investigación y Modelación de Negocios CIMON, perteneciente a la Facultad de Economía y Negocios de la Universidad Santo Tomás, está desarrollando el proyecto “Acuicultura Sustentable: Industria Ostionería Regional”, iniciativa que busca mostrar las características diferenciadoras de los ostiones de la región de Coquimbo, con las de otras regiones o países, y crear un sello de origen que permita que el producto ingrese a mercados específicos y aumente su valor comercial.

Acorde a los nuevos estándares de sustentabilidad que impone la acuicultura global y en línea a lo definido por el Aquaculture Stewardship Council (ASC), para obtener la denominación de origen se debe certificar la calidad nutricional y funcional del ostión de cultivo, la aptitud sanitaria del agua de las bahías de Tongoy y Guanaqueros, y su impacto en la inocuidad alimentaria del producto, por mencionar los aspectos más destacados.

El proyecto, financiado por el Gobierno Regional de Coquimbo, a través del Fondo de Innovación para la Competitividad (FIC), se encuentra en su primer año de ejecución, periodo en que se ha trabajado con los cultivadores-productores respecto de las implicancias necesarias para obtener el sello de origen. Al respecto, el director del Centro de Investigación y Modelación de Negocios CIMON UST, Marcelo Chacana, señaló que “este sector tiene unas condiciones ecosistémicas únicas que permiten la producción de ostiones de sabor y calidad valoradas a nivel mundial. Nuestro trabajo es un reconocimiento a este producto y el aporte científico para que los pequeños productores desarrollen su negocio y produzcan mejor”.

Lorenzo Zambra, productor ostionero de Tongoy y presidente del directorio de Agua Marina, destacó el conocimiento adquirido en torno a la denominación de origen, ya que de lograr dicha certificación “nos permitirá darle un plus único a nuestro ostión e insertarnos desde otro piso en los mercados internacionales”. En la misma línea comenta el Consejero Regional de Coquimbo, Juan Carlos Codeceo, quien destacó la importancia de “trabajar en la denominación de origen del producto, ya que con el apoyo a los productores se dinamiza un sector relevante para la economía regional”.