Gran preocupación a nivel mundial causa actualmente la enfermedad por coronavirus – 2019 (COVID-19) causada por el coronavirus SARS-CoV-2. Este agente patógeno ha producido miles de muertos y cientos de miles de contagiados a nivel global, hecho que ha llevado a la Organización Mundial de la Salud (OMS) a declarar pandemia y a que, recientemente, el Gobierno de Chile haya declarado el Estado de Catástrofe.

El objetivo de esta columna es discutir las principales características de enfermedad COVID-19 y su impacto en la salud pública.

¿Qué es el coronavirus SARS-CoV-2?

SARS-CoV-2 es un virus al que inicialmente se le dio el nombre de 2019-nCoV. Se clasifica como virus ya que es un agente infeccioso extremadamente pequeño que solamente puede multiplicarse dentro de las células de otros organismos, por ejemplo, animales y seres humanos. Este tipo de virus se denomina coronavirus debido a la forma de “corona” que posee cuando se lo fotografía con un microscopio electrónico. Existen muchas especies de coronavirus (CoVs), éstos se caracterizan por tener ARN de una cadena, poseen envoltura, son altamente diversos y pueden causar trastornos respiratorios, hepáticos, digestivos y neurológicos en seres humanos y animales. Todos los coronavirus pertenecen a la familia Coronaviridae y se agrupan en cuatro géneros: Alfacoronavirus, Betacoronavirus, Gammacoronavirus y Deltacoronavirus. En el caso del SARS-CoV-2, causante de la actual pandemia, estamos hablando de un Betacoronavirus. Las investigaciones apuntan a que el coronavirus SARS-CoV-2 es de tipo zoonótico. Esto quiere decir que el virus causante de la enfermedad puede tener un reservorio animal silvestre, que generalmente no presenta síntomas, y también un animal intermediario, quien transmitiría la enfermedad a los seres humanos. Hasta el momento se piensa que el reservorio natural animal serían ciertos murciélagos, pero todavía no se conoce el intermediario, si bien se sospecha de serpientes, pangolines y otros animales salvajes. El SARS-CoV-2 comparte esta característica de ser zoonótico con otros virus relacionados con él en su secuencia genética, tales como SARS-CoV, el cual ocasionó hace unos años la epidemia de síndrome respiratorio agudo grave y que produjo 916 muertos, así como el MERS-CoV, que produjo la epidemia de síndrome respiratorio de Medio Oriente y que produjo 858 muertos.

¿Qué síntomas y complicaciones produce el contagio por coronavirus SARS-CoV-2?

El contagio por coronavirus SARS-CoV-2 produce la enfermedad COVID-19, la cual se caracteriza por síntomas que incluyen fiebre (> 90% de los casos), malestar, infiltrados pulmonares al efectuar radiografía torácica, tos seca (80%), disnea (20%) y dificultad respiratoria (15%). Cuando COVID-19 se complica este síndrome respiratorio puede evolucionar a una grave neumonía y a falla multiorgánica.

En general, la tasa de letalidad es cercana al 3,2% si bien en algunos países como Italia se ha observado una mucho mayor. Se sabe que los más afectados son los adultos mayores, ya que desde los 60 años en adelante las complicaciones de COVID-19 así como la tasa de letalidad aumenta significativamente. Se están efectuando investigaciones sobre los efectos que el contagio produce en niños, pero todavía los resultados no son concluyentes, si bien se sospecha que existirían algunas secuelas.

¿Cómo habría comenzado la epidemia que se convirtió en pandemia?

El brote inicial del coronavirus SARS-CoV-2 se produjo en diciembre de 2019 en Wuhan, ciudad de 11 millones de habitantes ubicada en la Provincia de Hubei, China. El origen de SARS-CoV-2 tendría un origen específico: animales infectados (entre ellos los murciélagos) que se venden vivos en el Mercado Mayorista de Mariscos Huanan, ubicado en Wuhan. Las autoridades chinas notificaron el brote epidémico recién el 31 de diciembre de 2019 y este mercado fue cerrado el 01 de enero de 2020. El 11 de enero de 2020 se produjo la primera muerte en China y durante mediados del mismo mes las migraciones masivas para celebrar el Año Nuevo Chino aceleraron los contagios; además, se comenzaron a presentar casos en Tailandia, Japón y Corea del Sur. Para el 30 de enero la OMS ya había declarado emergencia de salud pública de interés internacional. Desde esa fecha se han presentado casos de COVID-19 en todo el mundo, y el mayor número de muertes de ha trasladado desde China a Europa. Todo lo anterior llevó a que la OMS a declarase pandemia el 11 de marzo de 2020. Actualmente varios países trabajan en una verdadera carrera para encontrar la vacuna contra COVID-19, pero se espera que esto demore varios meses.

La importancia de actuar rápidamente

Frente a este tipo de brotes epidémicos que pueden convertirse en pandemias la disponibilidad de información oportuna y veraz es fundamental. Se ha criticado que parte de la información acerca de este virus no se ha liberado a tiempo, lo cual se ejemplifica en el caso de que algunas autoridades chinas trataron de bajar el perfil a la epidemia, lo cual retrasó el actuar oportunamente. También el Gobierno de Italia ha reconocido que se cometieron graves errores de comunicación y de gestión frente al coronavirus. En Gran Bretaña se ha criticado en el mismo sentido. El hecho de que la información estuviese disponible para los profesionales del área de la salud y biomedicina es un aspecto fundamental para tomar las mejores decisiones en el área de Salud Pública. Actualmente varios países trabajan en “aplanar la curva” de contagio mediante medidas que enlentezcan o frenen la propagación de la enfermedad, lo cual es extremadamente importante para evitar el desbordamiento de los servicios de salud (por ejemplo, colapso en la disponibilidad de camas de hospitales y de atenciones a enfermos) para así limitar el número de muertes en general.

Enfrentando las pandemias mediante el enfoque de Una Sola Salud

El avance de SARS-CoV-2 ha hecho cuestionarse a muchos investigadores sobre cuán rápidamente estos nuevos agentes patógenos pueden aparecer y diseminarse y cómo éstos podrían llegar a constituir una seria amenaza para toda la población mundial. No debemos olvidar que las enfermedades zoonóticas son un desafío constante a la seguridad de la salud global, realidad que requiere permanentes medidas de prevención y de respuesta oportuna ante epidemias que pueden convertirse en pandemias, como lo hemos visto tan claramente ejemplificado en la COVID-19. Es importante considerar lo propuesto por algunos investigadores en el área biomédica respecto a enfrentar estas amenazas mediante un esfuerzo colaborativo bajo el enfoque de «Una Sola Salud» (One Health). Este enfoque integra la salud humana, animal y ambiental como un todo interrelacionado y es especialmente apropiado para las enfermedades zoonóticas que amenazan a toda la humanidad. Además, los organismos de salud públicos y privados así como las instituciones educativas deben poner especial énfasis en permanentes, actualizadas y efectivas medidas de prevención que eviten más contagios.

Prof. Manuel E. Cortés

Profesor Titular, Jefe del Departamento de Ciencias Químicas y Biológicas UBO

Biólogo, Ingeniero en Prevención de Riegos, Doctor en Ciencias