Paulina Hidalgo, directora de Desarrollo de CUP Chile, conversó con El Mercurio para su Edición Especial conmemorativa de los 40 años de la fundación de las primeras universidades privadas en nuestro país. Junto a otros académicos, destacó como gracias al surgimiento de estas instituciones, el país evolucionó «de un sistema de educación superior selectivo a uno inclusivo y democrático».

Compartimos la publicación a continuación:

Las instituciones privadas de educación superior no solo han permitido que más jóvenes se conviertan en profesionales, sino que varias han desarrollado un perfil de investigación que las ha posicionado en rankings internacionales.

En Chile, el 84% de la matrícula universitaria está en instituciones privadas, lo que da cuenta del rol que tienen en el país las universidades que surgieron tras la reforma educacional de 1980. Y su relevancia, señalan los expertos, está fundada en varios pilares. Uno de ellos es haberse convertido en una puerta de acceso a la educación superior para un segmento importante de egresados de cuarto medio que, de otra forma, no habrian podido convertirse en profesionales.


Paulina Hidalgo, directora de Desarrollo dela Corporación de Universidad Privadas (CUP), que tiene a 11 socios activos, señala que —desde la creación de este tipo de instituciones— “Chile ha evolucionado de un sistema de educación superior selectivo a uno inclusivo y democrático.


El crecimiento de la matrícula en la educación superior, impulsado básicamente por la oferta de las instituciones privadas, ha producido un cambio sustantivo en nuestra sociedad, al incorporar en forma creciente a estudiantes de las familias más vulnerables, lo que ha generado una movilidad social impensable hace solo tres décadas”. En efecto, muchos de los alumnos que asisten a universidades privadas corresponden a la primera generación con estudios superiores en sus familias y pertenecen a los sectores menos favorecidos de la sociedad.

En esta línea, Ana Luz Durán, decana de la Facultad de Educación de la Universidad San Sebastián, detalla que, al analizar los resultados de la Encuesta Casen 2017, “Vemos que el 60% más vulnerable —es decir, quienes están afectos a gratuidad— prefieren las universidades privadas no pertenecientes al Consejo de Rectores (Cruch), en porcentajes superiores al 20%. En el primer decil, tenemos 23% de cobertura; en el segundo decil, 25%; y en el tercer decil, 27,7 %» “Por lo tanto, las universidades privadas estamos atendiendo preferentemente a jóvenes que pertenecen a los seis primeros deciles que hoy acceden a gratuidad; es decir los jóvenes de los niveles sociales más vulnerables optan por la educación privada”, sentencia.

Coincide Iván Suazo, vicerrector de Investigación de la Universidad Autónoma, al señalar que si se considera que existe una relación directa entre el nivel socioeconómico del estudiante y su resultado en la prueba de selección universitaria— «las universidades privadas, especialmente aquellas menos elitistas, permiten el ingreso de estudiantes de menor nivel socioeconómico y eso se refleja en la gratuidad, que beneficia al 60% más vulnerable de nuestro país. En la Universidad Autónoma, el 70% de nuestros estudiantes accede a este financiamiento del Estado».

Así, señala, las universidades privadas contribuyen a “disminuir el sesgo que existía para el ingreso a la educación superior, que estaba determinado por el nivel socioeconómico y que se reflejaba en la prueba de selección universitaria”

Andrés Bernasconi, director del Centro de Justicia Educacional UC, hace un contrapunto, pues precisa que si bien “la educación superior no garantiza necesariamente la movilidad social”, sí Permite acceder a mejores empleos, ocupaciones más satisfactorias y mejores remuneraciones respecto de quienes solo tienen licencia de enseñanza media En este sentido, dice que Chile es uno de los países que tiene uno de los retornos salariales más altos, pues quien cuenta con estudios superiores recibe entre 3 y 4 veces más que aquellos jóvenes que solo terminaron el colegio.

Esta tasa de retomo, comenta, “en países pertenecientes a la OCDE es de 2 veces o menos”. Añade que «investigaciones recientes muestran que la clase social de origen de los estudiantes es muy importante en términos de remuneraciones, tipo de trabajo, cargo que ocupa y con Su situación laboral en general”, así —por ejemplo— «quienes tienen madres con educación superior completa o mejores redes de apoyo, que surgen en el colegio, les va mejor en la vida laboral»

Adicionalmente, las universidades privadas también han contribuido a una mayor cobertura geográfica, pues cuentan con sedes en distintas regiones del país, lo que ha permitido Ana Luz Durán— que “muchos jóvenes que no están en condiciones de trasladarse a otra zona, opten por las universidades regionales y ahí tenemos una presencia de entidades privadas de muy buen nivel”.

GENERACIÓN DE CONOCIMIENTOS

Otra arista que ha marcado el desarrollo de las universidades privadas es el impulso dado a la investigación y la generación de conocimientos en los últimos 15 años. “Hoy, las universidades privadas son un actor indudable, muy relevante esta área.


Están generando aproximadamente el 20% de la investigación que se hace en Chile, prueba de ello que 1 de cada 5 papers que se publica en Chile son producidos por universidades privadas que están fuera del Cruch o que en los ranking de producción científica, en el top ten siempre hay al menos 20 3”, señala Iván Suazo.

Pero, además, estas instituciones han acogido a aquellos profesionales chilenos que cursaron posgrados en el exterior con financiamiento público. Así, precisa el vicerrector de Investigación de la Universidad Autónoma, “1 de cada 3 académicos formados en el exterior a través de Becas Chile se desempeña en universidades privadas y en el caso de nuestra institución, el 50% de nuestros académicos se formaron en el extranjero gracias a Becas Chile»

Andrés Bemasconi, a su vez, afirma que en la actualidad existe «una decena de instituciones privadas que tiene un interesante perfil de investigación, lo que es inusual en el mundo, porque estas universidades han su capacidad de investigación y publicaciones sin subsidios estatales, salvo aquel que viene por los proyectos de investigación”.

Esta decisión —dice— no solo ha llevado a estos planteles educacionales a estar en los rankings de publicación o programas de doctorados en los primeros 15.020 lugares”, sino que también demuestra “una disposición a complejizar su accionar, de modo de tener todos los elementos que caracterizan a las universidades que cumplen con la función docencia, investigación y vinculación con el medio”.

Es que, comenta Ana Luz Durán, las universidades privadas tienen “un rol público y en ese rol están contribuyendo a la generación de conocimiento y ala investigación científica. Hay que entender que en el modelo de desarrollo del país se tienen que formar consorcios interuniversidades, que puedan potenciar el desarrollo nacional con una mirada de largo plazo. La educación superior debe estar al servicio del desarrollo del país y de sus áreas de desarrollo productivo.


Similar opinión tiene Paulina Hidalgo, al señalar que la pandemia ha sido el escenario para relevar el rol y el aporte público que realizan todas las Universidades del sistema, incluyendo a las privadas”, que han desarrollado diversas acciones para contribuir a enfrentar la crisis sanitaria desatada por el covid-19.