Carlos Isaac, rector de la UVM y presidente de la CUP: “Llevamos 20 años discutiendo de financiamiento y todavía no está cerrado y genera incertidumbre”

agosto 10, 2026

El nuevo presidente de la entidad que reúne a 15 universidades plantea como prioridades el aporte a las políticas públicas, la descentralización y la revisión de las normas sobre financiamiento, gratuidad y formación docente.

El rector de la Universidad Viña del Mar, Carlos Isaac, asumió recientemente como presidente de la Corporación de Universidades Privadas (CUP), entidad que agrupa a 15 casas de estudio y concentra casi un cuarto de la matrícula universitaria nacional, con presencia en casi todas las regiones.

“La Corporación de Universidades Privadas tiene bastante peso a nivel nacional. Son cerca de 200.000 estudiantes y tiene un 23% de la matrícula de universidades en Chile. Esa es la importancia que tiene y está presente en 13 regiones de las 16. Entonces, es una corporación que tiene el mismo peso, en el fondo, que las otras agrupaciones de universidades que están a nivel nacional”, destaca Isaac.

¿Cuáles son los temas que quiere impulsar en su gestión?

Se ha hecho una buena gestión en la CUP en los años anteriores, por lo tanto, hay que darle continuidad a lo que se ha venido trabajando en el último tiempo, sobre todo apoyando el desarrollo de las políticas públicas.

La CUP en los últimos años ha participado a través de estudios, análisis y aportando con documentos para poder tener mejores políticas públicas, desde la experiencia que tenemos. Por lo tanto, es una línea que hay que seguir trabajando.

Y hay que seguir apoyando al Poder Legislativo para que eso vaya quedando de la mejor forma posible.

Por supuesto, también hay un tema regional. Es la primera vez que un rector de una universidad regional lidera la CUP. Si bien es cierto, la CUP tiene una vocación regional, porque estamos presentes en 13 regiones. Siempre ha sido un tema importante, pero es bastante simbólico también, emblemático, que un rector de una universidad regional esté liderando la corporación.

Por lo tanto, los temas regionales van a ser más relevantes durante este período. Hay varias cosas que hacer, sobre todo trabajar en la descentralización del país con aportes también en esa línea.

¿El financiamiento es un tema que les sigue inquietando?

Por supuesto que el tema del financiamiento de la educación superior es un tema que no está cerrado, no está agotado.

Llevamos 20 años discutiendo de financiamiento y todavía no está cerrado, y el tema genera mucha incertidumbre al sistema, tanto a las instituciones como a los estudiantes, que es lo más importante.

No hay claridad en eso.

Cuando el Gobierno se estaba instalando se habló de que se iba a limitar la gratuidad a los mayores de 30 años. Si bien después lo dejaron sin efecto, ¿hay temor de que a futuro insistan con aquello?

Sí, claro. Yo creo que la tendencia tiene que ser al revés.

Hoy día va aumentando cada vez más la cantidad de estudiantes adultos, de 30 años o más, y esa gente requiere también apoyo, porque hay gente que está con familia y requiere que los programas sean flexibles.

No requieren el mismo programa que un estudiante que viene saliendo de cuarto medio y tiene otra experiencia y otras condiciones.

Dentro de las universidades privadas algunas tienen gratuidad, otras no…

Exactamente, pero la gratuidad debería estar enfocada en los estudiantes y no en las instituciones.

O sea, la gratuidad se la tiene que ganar el estudiante por sus méritos y con esa gratuidad postular a la universidad que quiera.

Y no que la universidad tenga que estar adscrita o no a gratuidad, porque cuando está adscrita a gratuidad se le ponen muchas limitaciones y, finalmente, se afecta la autonomía de la institución.

¿Qué expectativas tiene sobre lo que pueda hacer este Gobierno en materia de educación superior?

Queremos que se revisen algunas políticas públicas, sobre todo las que se hicieron en la reforma a la educación superior en 2018, ya que, después de casi 10 años de implementación, podemos ver que algunas no han funcionado bien.

En este Gobierno espero que esté la mejor voluntad para poder revisar esas materias y hacer los ajustes y las correcciones que se requieran.

O sea, más que sacar nuevas normativas, lo que nosotros esperamos es que se corrijan las que ya existen.

¿Qué aspectos son los que más les preocupan?

Bueno, de nuevo, obviamente el tema de la gratuidad y el financiamiento; también las normativas que tienen que ver con las carreras de Pedagogía, en las que se han puesto algunas limitaciones. Hoy día, sobre todo porque tenemos un problema de vocación docente para que los jóvenes estudien Pedagogía, se están poniendo más limitaciones para el acceso y eso va a afectar principalmente a nivel regional.

Cuando uno tiene un liceo del interior, aquí, por ejemplo, en Petorca, las universidades no están formando los profesores necesarios para llegar justamente a los lugares más alejados, que es donde hay gente que tiene vocación, pero que no tiene oportunidades de acceder a la educación superior por las reglas que hoy día se están poniendo.

Frente a ese aumento en la exigencia de puntajes para Pedagogía, ¿qué panorama ve?

Yo creo que es una política pública muy equivocada porque, finalmente, los puntajes están asociados a los niveles socioeconómicos y hay lugares en el país en los que algunos liceos no están formando para obtener un buen puntaje en la prueba. Por lo tanto, eso es muy discriminatorio, porque hay gente que tiene las capacidades, que están distribuidas en el país de forma uniforme, pero que no ha tenido las oportunidades.

Entonces, esas personas que tienen capacidades, como no han tenido una buena oportunidad, no van a obtener un buen puntaje ni podrán acceder a Pedagogía, a pesar de que tengan la vocación y las capacidades.

La prueba no mide esas capacidades, las que necesita un profesor. Entonces, estamos dejando afuera a gente que perfectamente podría aportar a la calidad de la educación.

Así que hay un problema que también tenemos que trabajar, que es el caso de las pedagogías.

Los recortes que ha anunciado el Gobierno en todos los ministerios, incluido el de Educación, ¿podrían afectar también a las universidades privadas?

Afecta menos a las universidades privadas.

Hay algunos fondos que sí, porque ya han salido glosas presupuestarias que han limitado el financiamiento para los proyectos concursables a los cuales la universidad privada accede.

Pero, por otro lado, yo creo que este tema presupuestario es una oportunidad para revisar dónde se está gastando la plata en educación.

Primero, nosotros esperamos que haya un foco mayor en lo que es la educación a nivel escolar.

Aunque esto puede parecer contradictorio, a las universidades nos conviene que los jóvenes vengan mejor preparados, porque, obviamente, eso es mejor para no tener que hacer tanta nivelación.

Entonces, cuando se habla de acortar las carreras, pero el nivel de la educación escolar es tan bajo, la cosa no calza.

Fuente: El Mercurio de Valparaíso.