Paulina Hidalgo formó parte de un destacado panel que analizó los desafíos de la globalización académica, enfatizando la necesidad de entender la experiencia internacional más allá de la simple movilidad estudiantil y reconociendo las barreras geográficas que enfrenta el sistema universitario chileno.
Con el objetivo de reflexionar sobre el impacto de la globalización en las instituciones de educación superior, la Universidad Central organizó este martes 12 de mayo el conversatorio denominado «La Internacionalización como proceso de cambio organizacional. El caso de la Universidad Veracruzana». El encuentro, que se llevó a cabo en el Auditorio Carlos Blin, reunió a destacadas autoridades académicas para debatir sobre los modelos y desafíos que enfrenta el sistema para integrarse efectivamente al mundo.
La instancia contó con la participación protagónica de la directora ejecutiva de la Corporación de Universidades Privadas (CUP), Paulina Hidalgo, quien compartió testera con un panel de expertos compuesto por el expositor central del encuentro, el Dr. Víctor Hugo Ramírez, académico de la Universidad Veracruzana de México; Gustavo Campos, vicedecano de la Facultad de Economía, Gobierno y Comunicaciones (FEGOC); y Loreta Lancellotti, directora de Relaciones Internacionales de la institución anfitriona. El diálogo fue moderado por César Rosende, director interino de la carrera de Administración Pública de la UCEN.
Durante su intervención, la representante de la CUP abordó la evolución histórica de la vinculación internacional en Chile, destacando el rol clave que han jugado las instituciones privadas en la apertura del sistema. “La irrupción y la llegada de nuevas universidades al sistema a partir de los años ochenta y noventa permitió dar una mirada más estratégica a la internacionalización, impulsada principalmente por la llegada de la globalización”, reflexionó Hidalgo, valorando el avance sostenido de las instituciones socias en esta materia.
Asimismo, la directora ejecutiva profundizó en las barreras estructurales y geográficas que los estudiantes chilenos deben sortear para integrarse a la comunidad global. “Nosotros vivimos en un país que es como una isla; estamos entre el desierto en el norte, el mar, la cordillera y la Antártica. Al estar lejos, a veces nos cuesta dimensionar la relevancia real que tiene salir del país”, explicó. En esa misma línea, recalcó el valor transformador de estas vivencias: “Siempre he sido partidaria de que ojalá todos los estudiantes pudieran tener una experiencia internacional, porque no se trata solamente de los conocimientos académicos, sino de la invaluable experiencia de vida que traen de regreso”.
Finalmente, Paulina Hidalgo proyectó los desafíos futuros de esta dimensión académica ante un auditorio integrado por académicos y estudiantes de la Universidad Central, advirtiendo que los modelos de gestión deben adaptarse con agilidad a las nuevas realidades globales. Según puntualizó, entender la internacionalización exclusivamente como sinónimo de movilidad estudiantil ha dejado de ser una opción viable, especialmente tras los aprendizajes de la pandemia. Esta crisis, señaló, obligó a las instituciones a innovar y desarrollar nuevas formas de conexión global y transferencia de conocimientos a distancia, consolidando un paradigma mucho más amplio y estratégico para el sistema universitario.


