Rectores de universidades privadas: “La hiperregulación ha afectado la autonomía” de las casas de estudios

julio 27, 2026

Santiago González (U. Central) traspasó la presidencia de la corporación que reúne estos planteles a Carlos Isaac (U. Viña del Mar). Los académicos defienden que las instituciones que representan deberían tener más espacio en el debate de políticas públicas, y plantean su preocupación por las pedagogías y eventual acortamiento de carreras.

«El rector no puede desentenderse porque sigue en el directorio», dice a modo de broma Carlos Isaac, rector de la U. Viña del Mar, sobre su par de la U. Central, Santiago González, al concretarse el traspaso de la presidencia de la Corporación de Universidades Privadas (CUP).

El exministro de Minería cumplió su período de dos años a cargo de la organización creada en 1991, que hoy agrupa 15 planteles, y al entregar la posta al también ingeniero civil marca el hito de que por primera vez un académico de una institución de regiones estará en la testera.

«Demuestra esa vocación regional de la corporación, que está presente en 13 regiones», destaca la máxima autoridad de la U. Viña del Mar.

Entre los desafíos de la Corporación, Isaac recalca que las instituciones que la conforman «atienden un público bastante parecido a la sociedad chilena, que es bastante diverso. Por lo tanto, la CUP tiene un desafío y una responsabilidad muy grande con el país». Ambos valoran la continuidad en la gestión durante los últimos años, con un «trabajo colaborativo» que los ha posicionado como «un interlocutor muy válido al interior del sistema de educación superior», plantea González.

—Considerando el rol que cumplen en el sistema, ¿se les otorga ese reconocimiento en las políticas públicas?

González dice: «Representamos a más de 200 mil alumnos en el sistema de educación superior, por lo que somos un actor importante y muy estratégico. Las autoridades deben comprender también que tienen que definir políticas públicas con todos los actores. Sin lugar a dudas, quisiéramos tener más espacio, más influencia en las decisiones que se toman, pero tampoco podemos quejarnos de que no hemos sido considerados».

Isaac coincide, y dice que, pese a que «hemos aportado con estudios, documentos y análisis» para la formulación de distintas políticas públicas, «quizás la participación no es proporcional a la cantidad de alumnos que representamos. Deberíamos tener más peso».

«Vemos que el sistema todavía no logra una equidad como la que esperaríamos, porque el Ministerio de Educación gasta cientos de millones de dólares al año y no los reparte como se requeriría de acuerdo con la necesidad de los alumnos. La educación superior está muy centrada en las instituciones y poco en los estudiantes, y tenemos el 23% de los universitarios», añade.

—Tras el fracaso del proyecto FES, ¿cómo buscarán incidir en el debate en torno a un nuevo modelo de financiamiento?

González: «El financiamiento es un tema que hay que abordar, porque genera mucha incertidumbre. Las universidades y los estudiantes tienen que tener claro cómo se van a financiar los estudios. El proyecto del FES avanzó y estuvo a pocas semanas de ser despachado».

Y añade: «Incluso asistimos con Carlos (Isaac) al Senado a exponer la posición de la CUP. Eso hay que retomarlo porque el sistema del Crédito con Aval del Estado (CAE) genera un gran costo para el Estado y para las universidades. Es uno de los desafíos que el Gobierno debería asumir, y pronto».

—¿Qué otro aspecto se debe abordar en el sistema?

Isaac: «El sistema de educación superior está hiperregulado. Entonces, quisiera que, más que seguir regulando, se corrija lo que hoy existe. Esperamos 40 años para una reforma y salió una ley con bastantes falencias. A casi 10 años de la implementación, hay bastantes cosas que corregir, más que seguir agregando nueva normativa. Uno de los principales problemas es que la hiperregulación ha afectado la autonomía de las universidades. Eso es algo que tenemos que defender. En cualquier sociedad libre, uno de los pilares es la autonomía de las universidades. Cada una de estas normativas que van saliendo les va quitando autonomía a las universidades, poco a poco, y eso hace que al final todas se empiecen a parecer».

—Porque deben cumplir una serie de exigencias de diferentes instituciones…

Isaac: «Sí, yo creo que hoy estamos más regulados que los bancos. Ellos tienen la Superintendencia de Bancos y nosotros tenemos a la Comisión Nacional de Acreditación (CNA), la superintendencia, la subsecretaría, el Consejo Nacional de Educación (CNED), el Ministerio de Ciencia con la ANID… Entonces, estamos súper regulados, y lo que se necesita es que las universidades se muevan con mayor libertad».

—¿Piensa que habría que reformar la Ley de Educación Superior?

Isaac: «Sí, hay que simplificar y corregir. Por ejemplo, veo la realidad en la Región de Valparaíso: hay menos gente trabajando en la gobernación que en todo el sistema de educación superior que está en Santiago, y atiende más o menos la misma cantidad de gente. Entonces, se armó todo un tinglado en educación superior que al final se justifica a sí mismo. Eso hay que revisarlo, simplificarlo y modernizarlo».

Preocupación por Pedagogía y rol de carreras

Según González, «otro tema pendiente y que es muy importante es el de las pedagogías. Estamos avanzando con un sistema de pedagogías donde cada vez tenemos menos estudiantes, cada vez hay menos jóvenes entrando a estudiar Pedagogía, y nos vamos a quedar sin profesores. El principal desafío que tiene el ministerio es que existan profesores para que puedan entregar educación a los jóvenes. Las universidades estamos con un problema: la admisión en Pedagogía ha bajado mucho y va a seguir bajando, y este año sube el puntaje (mínimo de postulación)».

Isaac: «En regiones veo más profundo ese problema, porque los puntajes son más bajos y hay menos acceso. Los profesores que estudian en Santiago no van a ir a hacer clases al Politécnico de Quilpué, menos al de Petorca… Nos estamos quedando sin profesores en regiones y es más grave hacia el interior. Hay un montón de liceos repartidos por Chile a los que no están llegando profesores».

—La subsecretaría avanza en lo que denomina una actualización de la oferta académica, que podría llevar a acortar algunas carreras. ¿Qué mirada tienen sobre ese trabajo?

González: «Es un tema muy de fondo porque en otros países las carreras duran menos, pero hay que tener en cuenta también cuáles son las competencias con las que llegan los estudiantes desde la enseñanza secundaria. En Chile hay un déficit significativo en eso; la educación media no prepara a los jóvenes para entrar a la universidad. Entonces, tenemos que dedicar el primer año para nivelar a los jóvenes en las ciencias básicas, para que puedan abordar sus estudios».

Por otro lado —añade el rector de la U. Central—, en Chile, además de la licenciatura, entregamos el título profesional, que habilita a la persona para ejercer la profesión. En otros países, la persona tiene la licenciatura, pero para ejercer tiene que hacer uno o dos años más; así que al final el número de años no es muy distinto. Es un tema de fondo que no tiene que mirarse solo desde lo económico, porque podría significar un ahorro para el Estado, sino que también desde las competencias de los profesionales que van a salir. Si queremos acortar carreras, debemos partir por la enseñanza básica y la media. Basta con ver los resultados de la PAES: el 40% de los alumnos no alcanza el puntaje mínimo para ingresar a la universidad. Entonces, es un problema de fondo que tiene que abordar el Ministerio de Educación».

Isaac: «Yo he hecho clases de matemáticas en primer año y la verdad es que, comparado con un colegio particular, un estudiante promedio llega con los conocimientos de 7º u 8º básico. Por eso, lamentablemente el tema de acortar las carreras también viene aparejado con uno económico. Hay que mirarlo desde la perspectiva de la modernización».

—¿Tienen alguna propuesta para rediseñar los programas como universidades privadas?

González: «Casi todas las universidades hemos estado trabajando en el rediseño curricular. En la U. Central rediseñamos todas nuestras carreras, pero para alcanzar el perfil de egreso, necesitas una cierta cantidad de materias, un currículum, y es difícil sacarles semestres a las carreras. Las universidades han estudiado eso».

Isaac: «Este año modernizamos todos los programas de estudio. Quedaron más eficientes desde el punto de vista de los estudiantes, pero no se acortaron. Las personas también requieren un período de maduración mientras están en la universidad».

Fuente: Diario El Mercurio